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Tipos Clasificación

Cómo funciona el enfoque sistémico: una forma distinta de abordar la realidad

Enfoque sistémico

El enfoque sistémico es una teoría que nos permite comprender al universo entero como un gran todo que forma parte de un sistema. Este concepto se origina a partir de la Teoría general de los sistemas, propuesta por el biólogo y filósofo austríaco Ludwig von Bertalanffy.

Entendemos por sistemas al conjunto de normas o elementos interrelacionados que obedecen a un fin en común. Esta idea es aplicable a todos los ámbitos del universo, desde la ciencia médica o biológica hasta la psicología o la economía.

A modo de ejemplo podríamos decir que un circuito conformado por una red de tubos y cañerías en una vivienda tiene como objetivo hacernos llegar agua o que los distintos fonemas que conforman una lengua tienen por objetivo final crear sonidos y comunicar ideas. El enfoque sistémico no será el encargado de analizar las partes individuales, por el contrario, este punto de vista se ocupará de estudiarlo como una totalidad.

La finalidad de la idea de enfoque sistémico es aumentar la generalidad de las leyes encontrando similitudes en sistemas de diferentes disciplinas. Es así que podremos encontrar parecidos en algo tan distinto como el sistema circulatorio y el sistema hidráulico o el sistema nervioso con una red de comunicaciones.

Es importante aclarar que el enfoque sistémico no es un concepto opuesto al de enfoque analítico, el cual se preocupa por las partes de algo o alguien y se interesa por el detalle. Por el contrario, estos dos son enfoques complementarios a la hora de observar la realidad.

En términos generales, podemos clasificar al enfoque sistémico según sus características en dos grandes categorías: la estructural y funcional.

Enfoque sistémico
Enfoque sistémico

Las características estructurales del sistema

Son aquellas que no se modifican a lo largo del tiempo. Algunas de estas son el límite, los elementos y las redes de comunicación.

El límite se refiere a que los sistemas deben tener una de limitación precisa. Este límite podrá ser estático, por ejemplo la superficie de una cortadora de césped. Pero muchas otras veces también podrá ser dinámico como por ejemplo una célula.

Los elementos del sistema que se encuentran en su interior se llaman endógenos y, por el contrario, los que se encuentran fuera de él y definen su entorno se llaman exógenos. A su vez, los elementos que no presentan modificaciones en el tiempo se llaman parámetros del sistema y a los que cambian los llamaremos variables.

En una bodega, por ejemplo, un parámetro puede ser la capacidad de los tanques, ya que no cambia con el tiempo, y una variable la cantidad de vino que entra y sale de estos.

Finalmente, las redes de comunicación son aquellas que representan las relaciones y vínculos entre los elementos. Estas redes siempre suponen un intercambio entre las partes.

Así, por ejemplo, una carretera constituye una red de comunicación entre un poblado y otro o, en el caso de la bodega, las tuberías permiten la circulación de vino de un tanque a otro.

Las características funcionales del sistema

Esta caracterización se refiere a todos los aspectos que hacen posible el funcionamiento de los sistemas. Algunos de ellos son la circulación de flujos, los retardos de flujos y los lazos de realimentación.

Los flujos de un sistema se refieren a una medida de materiales, energía o información que atraviesa un lugar del sistema en un tiempo determinado. En el caso de un circuito eléctrico, la corriente eléctrica que circulan a través de una serie de cables en un momento específico constituye el flujo.

Los retardos y variaciones de flujo suponen un retraso en el tiempo de flujo. Estos retardos definen el comportamiento del sistema. Por ejemplo, el caso de un niño con desnutrición severa que afecta su sistema cognitivo. Detectar este retardo en el flujo puede solucionar el problema.

Enfoque sistémico
Enfoque sistémico

Los lazos de realimentación se refieren a la capacidad del sistema para ajustar su comportamiento y adaptarse a algunas variables. A su vez, estos pueden ser positivos o negativos. La realimentación positiva es aquella en la que el aumento de un flujo presupone el aumento de otro.

Por ejemplo, a mayor demanda en una fábrica de quesos se necesitará una mayor cantidad de leche como materia prima. Por otra parte, la realimentación negativa apunta a la estabilidad y el equilibrio de los sistemas. Como la exposición del ojo a una gran cantidad de luz provoca la dilatación de la pupila para asegurar su protección.

Para sintetizar y terminar de comprender el enfoque sistémico podemos afirmar que como principio básico, este se apoya en el concepto de sinergia el cual afirma que el todo es más que la suma de las partes. Es por eso que podemos decir que este enfoque pone mayor atención en la acción o resultado final de un sistema.

El enfoque sistémico se encuentra presente en todo el universo y busca explicar desde algo tan diminuto como una célula hasta el sistema solar en su inmensidad misma. Es importante entender este concepto para poder entender el funcionamiento de otros sistemas.