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Clasificación de las heridas: ¡prevenir es mejor que curar!

Clasificación de las heridas

Lidiamos con heridas desde nuestra más tierna infancia y seguimos enfrentándolas en la adultez. Están desde la que no pasan de ser un susto o un desconcierto (¡como cuando te cortas con papel!) y, claro, las de mayor gravedad, esas que realmente nos ponen en peligro.

Este artículo está hecho para que te enteres en detalle de cómo se denominan y bajo qué criterios se hace la clasificación de las heridas.

Definición de herida

Una herida se considera como la ruptura de la piel (excepto cuando se trata de heridas internas que causan hemorragias pero no laceran la dermis) que puede llegar a suceder por la actuación de factores externos o internos.

Como es el caso de algunas fracturas de huesos que pueden llegar a romper los tejidos blandos desde adentro hacia afuera.

Las heridas se pueden diferenciar por, al menos, cuatro criterios clasificatorios destacables, expuestos a continuación.

Clasificación de las heridas

Clasificación de las heridas
Clasificación de las heridas

Según el agente causal

Bajo este criterio nos referimos a los objetos con los que se realizan las heridas sobre el tejido.

Heridas incisas

Estas heridas son las que se producen por la actuación de un objeto filoso que, ejerciendo determinada presión, realiza un corte normalmente más largo que profundo. Este tipo de heridas es bien identificable pues los bordes de la misma se reconocen con claridad.

Heridas contusa

Este tipo de heridas se producen por el impacto sobre la piel de un objeto contundente o por el aplastamiento de un elemento de gran peso, que incluso puede llegar a fracturar los huesos.

Estas fracturas pueden, de hecho, generar heridas con bordes irregulares, o incluso sin bordes, sobre los tejidos bajo la superficie de la dermis.

Heridas punzantes

Son heridas que destacan por su profundidad, en relación a su longitud sobre la superficie, que suele ser pequeña. Dependiendo de la zona en que el objeto largo y puntiagudo penetre, puede generar heridas en los órganos internos.

Estas heridas pueden ser más profundas que el largo del objeto que las causó, pues la piel y los tejidos subyacentes, al verse afectados, tienen un efecto de resorte que los compacta, permitiendo que el objeto supere su propia longitud al penetrar.

Si el objeto, además de tener considerable longitud, posee cierta anchura, como un cuchillo de cocina, las heridas que deja se consideran punzocortantes, por su combinación de profundidad y recorrido sobre la piel.

Según el espesor de los tejidos afectados

En este apartado encontramos las heridas clasificadas por las zonas que lastiman.

Tipos de heridas
Tipos de heridas

Epidérmicas

Estas son las heridas que solo llegan a lastimar la piel de manera superficial, como los rasguños o las cortadas pequeñas.

Erosión

Estas lesiones se refieren a las que pueden causar desprendimiento de la piel afecta, como puede ser una raspadura que pueden darse tras una caída en bicicleta, por ejemplo.

Superficiales

Estas son las heridas cuyo alcance llega al tejido blando subyacente a la piel, como puede ser una cortada ligeramente profunda.

Profundas

Estas son heridas a las que también se le llega a denominar como complicadas o complejas, pues llegan a afectar a tejidos más profundos.

Penetrante

Estás son de mayor gravedad. Se localizan en zonas delicadas del cuerpo pero que no tienen una conexión con el exterior. Estas zonas serían el tórax, el abdomen, entre otras.

Perforantes

Son las heridas que afectan a los órganos internos que se ubican en las cavidades antes señaladas.

Según sus complicaciones

Acá se compilan las heridas que, por su gravedad, pueden hacerse menos o más complicadas de tratar y sanar.

Clasificación de heridas
Clasificación de heridas

Simples o superficiales

Estas lesiones normalmente sanan con facilidad, pues son heridas que llegan a afectar únicamente la dermis y al tejido subcutáneo. Estas heridas pueden requerir de suturas, pero aún así, por el corto alcance de las mismas, no presentan mayores complicaciones de cara a un tratamiento eficaz.

Profundas o complejas

Acá se comprometen más tejidos delicados. Hablamos de nervios, de vasos sanguíneos, de tejido muscular y hasta de órganos internos. Debido al alcance de los daños, lo normal es que en estas heridas se involucren objetos extraños, metal, vidrios, entre otros.

La exposición de estos tejidos a tales elementos, hacen mucho mayor un riesgo de infección y, por ello, tienen un proceso de sanación y tratamiento más difícil.

Según el riesgo de infección

Heridas no infectadas

Se caracterizan por ser heridas de cortes limpios, con bordes bien identificables. Una importante consideración para estas heridas es el tiempo transcurrido desde que se produjera. En el caso de estas, suelen tratarse de lesiones que llevan menos de 6 horas en existencia.

Heridas infectadas

Estas heridas, por el contrario, suelen tener mucho tiempo sin tratamiento, más de seis horas o hasta diez. El problema es que las laceraciones en la dermis suelen ser irregulares y, en vista de la infección, suturarlas no suele ser la mejor de las opciones. Estas sanan mucho más lento y pueden dejar cicatrices bastante desagradables.

La localización y el tiempo transcurrido desde la herida, así como el entorno (la temperatura o el contacto con bacterias), juegan un papel en el desarrollo y la evolución de una lesión de este tipo.

Dentro de la clasificación de las heridas y cómo tratarlas, es importante tomar como primera precaución asegurarse de cubrir una herida abierta con gasas limpias para disminuir al mínimo el riesgo de infección, y acudir con un médico de emergencias lo más pronto posible.

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